Te lo digo yo, que vi reír a la tristeza.


Desgraciadamente vivimos en un mundo que hasta que no te sucede algo malo, no valoras lo que tienes en vida, no comprendes lo que realmente importa, que lo que se fue sin ser echado ya nunca más volverá, que no se puede rectificar el pasado ni adivinar tu futuro, pero si podemos construir nuestro presente.

Es curioso que el hecho negativo que debe suceder para llegar a este punto de reflexión depende de cada persona. Hay unos que hasta que no sufren una y otra vez desgracias del mismo estilo no enmiendan su vida, y otros que sólo necesitan visualizarlo en otra persona para hacerlo.

Fácil es aconsejar y hablar de ello, e incluso reconocer los fallos que estás cometiendo, pero llevar a cabo toda la teoría cuesta un rato.

Si te levantas una mañana y sales a la calle para sentir el sol en tu cara, después de días de lluvia, sonreirás y pensarás `qué día más bonito´, si mantienes este pensamiento durante todo el día, cuando te acuestes y pienses en todo lo que has hecho, aunque sea la misma rutina de siempre, podrás contemplar que esa rutina, ha sido más bonita que la del día anterior.

Si es que todo en esta vida con una sonrisa en más fácil.

Te lo digo yo, que vi reír a la tristeza.

Que un amor, de esos que duelen hasta el imaginar que le va a suceder algo malo cerrando los ojos pero teniéndolo a tu lado es la única forma en que se te pasa, te deje, así sin más, sin previo aviso, por su libre elección, para ser uno solo, con su vida, su cama, su piel y sus ojos agua, te entristece, te duele, te parte el corazón, te hace incluso culparte sin tener culpa de porqué fui tan tonta de dejarlo ir o tan cobarde de no echarlo en el primer engaño que le oí; pero cuando un ser querido, cuya sangre recorre tus venas, te abandona, sin previo aviso y sin libre elección, sin ni siquiera un tiempo de asimilación, sin un poder elegir o ofrecerle algo a la negra que se lo lleva al otro lado sin más... eso entristece aun más, duele mucho más, te parte el corazón muchísimo más... y es entonces cuando te das cuenta que no vale de nada esa tristeza, ese lamento por el `qué habría pasado si´, porque si echas un vistazo a los que lloran contigo, a los que te abrazan en esos momentos y te das cuenta de que ellos también se irán de tu vida tarde o temprano, son previo aviso, con o sin libre elección, entonces es cuando todo lo negativo del alma se te va para dejar espacio a lo positivo que tienes que darle a esas personas, y dejas de llorar pero les sigues abrazando, porque sí están ahí, en ese instante, contigo.

Valora lo que tienes, siente tu vida, todo lo que te rodea.

Aprecia a tu hermano pequeño que te dice que juegues con él en el parque, a tu hermana mayor que te riñe cuando le coges su vestido preferido, a tu perro que te ladra porque se pone celoso cuando besas a alguien, los pájaros que cantan en los árboles, la música que alguien toca cuando paseas por tu ciudad y hace que tu caminar parezca de película... Y a todo ello, sonríele, porque todo en esta vida con una sonrisa en más fácil. Y más bonito, cómo tú.


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