Perdona Amor, no estás perdonado.



Le escribo a él Amor, perdona, pero él llegó a mí antes que tú y estoy segura que permanecerá en mí después de ti. ¿Ves las cosas que me haces decir, las cosas que me haces sentir?. No me voy a liar con las comparaciones porque aparte de que son odiosas, ya sabes quién saldrá perdiendo.

 Está claro que no serás el amor de mi vida, aunque haya días en que no me lo quiera creer y otros en que no lo pueda creer, cada día lo creo más. No es una paradoja, es la realidad.

Cuando estoy así me tendrían que quitar del medio el papel y el lápiz, o el portátil,  porque me estoy arañando yo sola con mis palabras. Pero qué triste me parece todo esto.

Creo que debería dejar de escribir de amor, olvido y esos temas. Me darían algún premio seguro, o quizás alguna amiga me levantaría el castigo. Debería dejar de mirar el pasado y el futuro y sentir el momento. 

No, aunque parezca mentira lo hago, sí es verdad. En mis actos y palabras dichas se nota, en las escritas no, vale.

En fin Amor, que se le va hacer, si decidiste tirarme por la borda después de 3 años, 3 años en los que te dio tiempo de planear cómo hacerlo, cómo suicidarme. Pero rey, lo tuyo no es hacer las cosas bien a largo plazo, sólo se te da bien el sentirla profunda en el momento, tu ya me entiendes.  Conseguiste acabar con lo nuestro sí, pero bien mal.

Teníamos muchas cosas pendientes para hacer juntos, la lista la tienes tú, pero soy yo la que memorizo las cosas. Me debes mucho, tampoco me voy a poner a decirlas ahora. Sólo diré lo que yo te debo, lo que yo me debo:

 Un tango y cerrar nuestro libro para siempre. 

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