Os presento al "No haces nada bien" , como segunda parte del "No eres capaz".

Lo único "bueno" de volver a la normalidad, es que vuelvo a escribir. Y lo cierto es que no la echaba de menos, esta rutina dónde sólo hay tristes lamentaciones por mi parte de lo que me falta y de lo que te sobra, o falta a él.
Al menos sé que no soy tan rara, que esto de sólo escribir cuando estás mal, triste, frustrada o desolada; le pasa a más personas en el mundo, que no soy la única loca pirada. Qué mente tan tonta que se consuela con el mal de muchos.
Lo peor es que no te entiendan, que te obliguen a acostarte en media hora como una niña pequeña castigada, que escuches entre murmullos decir a las paredes "esta niña no está bien", que a tus pies ya no le fascinen el andar descalza, porque ya no tienes que hacerte la silenciosa para asustar a nadie, que las lágrimas no te sepan a nada.
Lo peor es ver cómo te echan la culpa a ti, que precisamente tu problema es que nunca haces nada.
Querer y no poder explicarte, decir con palabras lo frustrada que te sientes, que deseas hacer todo bien y todo te sale mal. Tener las manos tan  torpes que mientras pegas tu taza preferida que destrozaste en un arrebato de desamor, la vuelves a caer al suelo, y escuchas de nuevo eso sonido estruendo.  Pues así con todo en tu día a día, y eso es lo malo...

Cuando se vuelve a romper lo roto, siempre es en pedazos más pequeños, más difícil de juntar, más difícil de sanar.



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