Sin grandes títulos II.

Que mi delirio siempre fueron tus manos
 incluso antes de conocerlas,
 y de que tu conocieras al tabaco.





Se que nunca te lo llegué a decir, aunque después de cada polvo te lo gritase con los ojos, ¿cómo nunca lo escuchaste, si a mi casi me dejan sorda?

Te confieso ahora, que mejor ahora que mañana, que puedes que te hayas olvidado hasta de cómo era mi voz después de hacer el amor: Un increíble escalofrío recorría mi cuerpo, erizando mis bellos, haciéndome suspirar, cada vez que te veía fumar.

Yo que detesto esa droga en sí y todo lo que en sí pueda hacerte daño a ti. Pero sí, me pone.
Que ahora que no estás busco tus manos en cualquier cigarrillo, busco tus labios en cada bocanada de humo expirado por una boca ajena.

A veces te imagino fumando en tu ventana asomado, con ese aire misterioso que te recorría mientras  meditabas con vistas a Santa María. O en ese balcón y yo esperándote en ese sofá que tantas historias nos guardará.

Esa manera tuya de fumar, que busco en cualquier lugar, que busco de reojo cuando ¡qué malasuerte ! en el mismo lugar que yo estás..

"Esa manera tuya de fumar: con el cigarrillo entre una idea que me anula y tu corazón; rozando con el pulgar ese labio inferior que me destroza como decidiendo si merezco o no, tener el placer de clavarte hoy mis dientes."

Pensaba que tendría tiempo para confesarte esto en persona, cara a cara, y poder ver tu respuesta al caer en cuenta de que podrías tener esos dos placeres en la misma cama. Que podrías hacer un trío conmigo, y mi mirada. Mi mirada fijada en tus manos, tus manos que me matan. Esas manos que me tocan y fuman como si nada.

Pensaba que tendría tiempo de pedirte que fumaras para mí, a conciencia. Tendría que haber dejado de vivir en mi mundo de rosas, como tanto me echabas en cara, y ver que todo en esta vida se acaba.

Tenía que haber pensado que cualquier día podrías irte a por tabaco, y no volver... O peor aún, que tendrías que mandar al tabaco a buscar amor, porque se te acabó.

Y es que el amor no lo venden, ni en el estanco más viejo del pueblo, Amor. Así que no vayas a buscarlo, no pierdas el tiempo que me puedes dedicar a mí, que ya yo tengo aquí, suficiente amor, para los dos...

"Lástima que ningún amor sea suficiente."


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