Si somos lo que comemos, tú debes comer mucha mierda.

He sentido muchas cosas por ti, he vivido y llorado mucho por ti. He muerto por ti,
 y fíjate
aquí sigo, viva.
Viviendo
sin claridad,
con torpeza,
con miedo a
temer,
beber de
 cualquier pozo que
quiera calmar mi ser.

Cuando comienzas a hacer cosas como esta, mejor dicho, cuando dejas de hacer cosas, de verdad, que no te entiendo.

Por favor, para de una vez.
Por favor, sigue adelante o aléjate, para siempre, de esta maldita sed.

Lo único que pedía era sinceridad, y cuando parece que me la has dado, te vuelves a ocultar.
¿En serio crees
 que porque te tapes los ojos con las dos manos y no veas nada, ya no te veo yo a ti?
Joder, pues sí. Pensé que eso era cosa de mi niñez.
Encendiste de nuevo la (espera)nza con las pocas ascuas que quedaban, y bien rápido.
Y bien cruel, que ni me dejaste verte fumar el cigarro.
Y bien lejos, te has vuelto a ir, sin ni siquiera venir.
 Te estás ganando a pulso que te odie aún más,
que te quiera matar,
a besos,
 antes de morirme
 sin ti.





      "OneDay", el último 15 de Julio, escribí algo así para ti, exclusiva y efusivamente:


Ya da igual lo que digas,
digas lo que digas me voy a cagar en tu puta madre,
me voy a cagar en tu puta madre igualmente.
De nada.

Y es curioso como cierta mezcla de rabia, impotencia, ira, desprecio, pasión acumulada, deseo de volver a tenerte, amor derrochado, sed de cariño y tranquilidad, odio roto entre nuestras manos; puede hacer que digas lo que digas, me vaya a cagar en tu puta madre, al derecho o al revés.
Ya hasta me gusta esos momentos en los que me enfado conmigo misma por no escarmentar y dejar de perder el tiempo pensando en que fue y que pudo haber sido. Y es que siempre encuentro un 'tal vez' o un 'quizás' para perderme.

Que si te tuviera delante, digo pienso y aseguro que dijeras lo que dijeras, me cagaría en tu puta madre justo después de darte la hostia bien dada que te mereces desde hace bastante tiempo. Qué ganas por dios, de hacer eso y lo otro también, ya me entiendes.
Eso lo dejo bien claro ahora, pero luego llegas tú, con tus canciones que nos recuerdan el ayer, con las que nos recuerdan el hipotético mañana, con tus ojos, con tus manos, con tu boca y tu ser, y ya todo cambia. O no.

Y es que si te tuviera delante, te tendría delante, físicamente y no sé si mi cuerpo y mi piel lo aguantaría. Porque me cansé de tus engaños y tus mentiras, pero no de esos océanos por ojos que tienes ni de tu característica sonrisilla.  Sin olvidar a tus preciosas y deseosas manos, que de tan sólo pensar que pueden tocar a otra yo me moriría, pero de esas ya hablaremos otro maldito día.
Que ya da igual lo que digas,
digas lo que digas me voy a cagar en tu puta madre,
me voy a cagar en tu puta madre igualmente.
Digas lo que digas, detrás de una pantalla... Que ya si te tuviera delante, te tendría delante, físicamente y, corro el riesgo de que tus manos se líen con las mías y, ya sí que me tendría que cagar en tu puta madre, con algo más de picardía.
Oye, no me juzgues, ¿que no te enteras que es de mala educación escribir con el corazón cerrado?
¿No? Pues eso, que yo me cago en tu puta madre. De nada.



Pero es que yo soy valiente por querer querer, ¿pero qué clase de cobarde lucha contra lo que siente aún sabiendo que está terrible y tranquilamente solo?

Comentarios

  1. Describiste perfectamente la rabia de un amor ya roto que raja con sus cristales cada gesto de dulzura. A veces, realmente se odia y se ama con la misma intensidad; una intensidad que quema.
    Un texto tan precioso como lleno de rabia; me encanta.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Por favor, reiníciese.

'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'