Mis escaleras.

Se nubló el cielo del verano
y cayeron las primeras gotas del síndrome postvacacional.
De fondo, una voz negra araña el silencio
mientras se termina el tramo de concentración de accidentes
- ninguno más bello que encontrarte-.

La piel soleada, las comisuras antigravitatorias.
En tus ojos tiemblan las luces de la ciudad.
Y en tus manos , la magia de soñar.

                       Los edificios altos como los tacones
             en los que me subo para besarte.

Lleno cuadernos, completo un palacio,
cuento las estrellas que aún no vi contigo.

                      Escaleras hacia tus labios.
               Me estorban las gafas.

Dejo de abrir puertas y de acumular cabras.
Me siguen hasta la ventana y contemplamos el mar.
Les pongo nombre y aprendo a vivir con ellas.

Tú también, pero haces como que no las ves
                                      mientras las acaricias hasta llegar a mí
                                                                                          y bajas hasta mis
labios.

He desembocado en un mar diferente,
pero me gusta su azul.
Sigo crujiéndome los dedos de las manos.
Y abrazo los libros después de leerlos,
como hago con algunas personas.
Temo no encontrar la vía del tren correcta
y acabar siendo un número en una encuesta.

Ha cambiado la estación
                                               y me rozan los zapatos
                               y me duelen
                pero nunca los tacones
porque llegan a tus labios.




Versionado de "Escaleras" de Paula Pérez Campos.

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