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Mostrando entradas de marzo, 2014

Cambio de hora.

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La llegada del desamor es como terminar de ver una película que comenzaste a ver un día junto a alguien, que no acabasteis porque lo que había a tu lado era mejor,
- o eso parecía -; y terminarla de ver sola.
De esto que no te gusta seguir pero quieres llegar hasta el final, necesitas ver 'the end' en la pantalla por creerte que así lo asimilaras mejor, todo el mensaje que enseña esos minutos de video.
Como si fueran de verdad.
Ya esto no es lo que era, ya nadie marca un final con un punto. Y no es que las leyes de la gramática la desobedezcan,  sino que todo se queda en el aire. Con puntos suspensivos, como si creyeses que lo que se va, vuelve y lo que se acaba, rebobinara...
El placer de escuchar la lluvia caer sobre tu cabeza sabiendo que no te mojarás, que estás en tu cama (,) caliente y sin nadie a quién abrazar. Placer y displacer en la misma experiencia, en la misma frase, en la misma hora y en el mismo lugar.
Como todo en esta vida, el bien y el mal. Tú y elquévendra

Al final de la fase descendiente.

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Después de pasar un día tan agotador como el de ayer, y llegar a tu cama "viva", lo primero que necesitas es soñar bonito para recuperar todo el aliento que se te fue suspirando. Y lo último por supuesto soñar que vuelves con tu ex.
Pero dejando ese tema aparte, y todas las paranoias -dígase pensamientos rayantes que te muerden por dentro haciéndote dudar, ya no sólo de tus sentimientos sino de los de los demás-; resulta que las situaciones extremas pueden hacerte madurar más en 3 horas que en 3 años.
Verídico.
Después de replantearte tu vida a una velocidad jamás imaginada, por el que pueda pasarpensaroquédirán, sientes como que tu vida ya no será para nada igual que antes de ocurrir todo. Que te despertastes ingenua de ti y de tus actos. Y te acostastes vacía con ganas de que te abrace y nada más.
Entonces decides que tu vida cambiará, que serás más consciente de todo, de lo bueno y lo malo. Acabas el día como una luchadora nata con sonrisa incluida e interesándote aún …

Cerezo.

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Cuando te das cuenta que llevas X tiempo sin escribir, y miras atrás y ha pasado más tiempo del que creías, te percatas de que no lo has necesitado. Pero aún no has olvidado lo que desahoga hacerlo, como esas mañanas de las pocas que te despiertas descansada porque no has soñado con él ni con otro monstruo de debajo de tu cama, que te araña el recuerdo y la mirada. No lo has olvidado aún.
Tengo la esperanza de algún día olvidarlo, olvidar lo que es 'necesitar escribir' digo. 
Por algún lado tienes que soltar los sentimientos que te meten entre pecho y espalda. Que si no besas ni lloras ni escribes, nada ni nadie los saca.
Qué bonito aquel día que me desperté a besos, y llorando por leer unos versos que un inocente me escribía entre caricias y letras...
Parecía un sueño, pero de los que te curan el alma, de los que duelen... porque quitar una tirita escuece aunque se le eche amor, y agua.
Que como dice mi padre, los refranes de los antiguos son casi siempre ciertos, y bueno,…