Al final de la fase descendiente.

Después de pasar un día tan agotador como el de ayer, y llegar a tu cama "viva", lo primero que necesitas es soñar bonito para recuperar todo el aliento que se te fue suspirando. Y lo último por supuesto soñar que vuelves con tu ex.
Pero dejando ese tema aparte, y todas las paranoias -dígase pensamientos rayantes que te muerden por dentro haciéndote dudar, ya no sólo de tus sentimientos sino de los de los demás-; resulta que las situaciones extremas pueden hacerte madurar más en 3 horas que en 3 años.
Verídico.
Después de replantearte tu vida a una velocidad jamás imaginada, por el que pueda pasarpensaroquédirán, sientes como que tu vida ya no será para nada igual que antes de ocurrir todo. Que te despertastes ingenua de ti y de tus actos. Y te acostastes vacía con ganas de que te abrace y nada más.
Entonces decides que tu vida cambiará, que serás más consciente de todo, de lo bueno y lo malo. Acabas el día como una luchadora nata con sonrisa incluida e interesándote aún más por las personas que te importan, gastas energía en tus seres queridos cómo si a ti te sobrase, cuando estas con la soga al cuello de tanto suspirar.
Y entonces llega la noche, tu hermana te destapa la cama y sin saber nada te deja el nuevo peluche sobre la almohada. Como diciéndote siempre serás una niña, pero ya es hora que te abraces a las nuevas etapas.
Y entonces llega tu madre, te arropa como nadie, te regala un te quiero, y el miedo, por ese día, se acaba.

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