Bien decaigo, hay que seguir devorando.

Cuando la perfección dura tan poco es una pena. Los perros ladran ahí fuera. Algo se acerca, y deseo con todas mis fuerzas que seas tú dispuesto a gritarme cómo nunca lo has hecho que no quieres que esta sea la primera vez que nos acostamos enfadados. Dispuesto a hacerme el amor contra el corazón bien alto.
La perfección no existe. Nada es perfecto, ni cuando estoy en sus brazos. Desde hace tiempo me es muy difícil encontrar el punto G de mi bienestar. Siempre queda un rincón en mi cuerpo sucio lleno de algo de terror y una pizca de inseguridad. Desde hace ya tiempo, dejó de importarme el qué dirán,  que viene a ser el qué dirás.
Es muy extraño. Ayer me encontraba a salvo y hoy sin tus brazos y perdida.
Que rápido nos acostumbramos a lo bueno, parece mentira que llevemos 7 meses y todo haya sido de color rojo. Rojo pasional. El rosa de niña tonta dejó de llevarse hace mucho por aquí.
Me lleve casi un año y medio sin yn te quiero verdadero antes de conciliar el sueño, y aquí estoy, viva. Nada me paso, bueno en verdad sí. Pero aquí sigo, viva. Y ahora me falta tan sólo uno, después de cientos de buenas noches perfectas, llenas de felicidad y con despertares sonrientes... Y tengo miedo a cerrar los ojos vaya ser que cuando despierte cambie todo.
Nada es perfecto, todo puede cambiar. Lo sé. Pero lo cierto es que contigo el miedo huye a un rincón, la libertad crea unas preciosas alas con la que poder volar, la felicidad se mide en sonrisas y palabras sinceras y momentos sin aliento. Contigo a mi lado, creo en las películas de amor con final feliz. Y ahora el miedo solo me ataca cuando te alejas un poco, cuando dejas de sonreirme por un instante que me de tiempo a creer que algo va mal.

Mis letras han cambiado. ¿Están madurando? Han cambiado de dirección cómo el viento. A veces sueño con sólo escribir en momentos de extrema felicidad, pero todo humano que le salgan del alma los versos sabe que es imposible. Ojalá alguien que lea esto y me corrija y me demuestre que estoy equivocada.
Pero en cierto modo no es tan feo. Los buenos momentos los disfrutas y los malos los sientes y redactas. Es una manera de sacarlos fuera.

La conclusión de todo esto es que algún día me acabarás leyendo, lo sé. Y verás como no todo lo que tengo dentro es bonito y feliz. Eso es todo lo que te doy a ti. Para mi se queda lo demás. No quiero contaminarte de tristeza,  ni que intentes curarme conscientemente de este mono por leer a Sergio Carrión y lamentar las penas del pasado. Porque sin ser conciente, lo haces cada día, mejoras todo lo que tocas aunque no todos lo vean. Aquí estoy yo para decírtelo, y para ver el bien que me haces, y agradecerte que 'sin querer' me estés curando, día a día, de esa maldita enfermedad llamada pasado.

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'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'