Qué mejor manera de morir que viviendo.

No me voy a quedar con nada, después de todo, aunque parezca ilógico, quiero darlo todo. Quiero dárselo todo a esa persona que me ha encontrado y me ha demostrado que cuando los sentimientos son verdaderos, no hay locura que no valga la pena. He aprendido que cuando te arrancan una parte de ti se llevan todo lo que tenga relación con ello,aunque en su momento no se lo dieras. Por eso, ¡qué más da!. Si algún día nos separamos todo se volverá a ir a la mierda aquí dentro,  durante algún tiempo, o puede que para siempre. Pero ahora eso da igual, ¿qué importa entonces?. Si cuando estás hecha una mierda no tienes ni siquiera fuerzas para aferrarte a lo que es tuyo, ni para reclamar nada, por mucho que lo intentes, si se quieren marchar de tu vida lo harán. Aunque sigas notando el halo de su piel en tu cuerpo, o la respiración al dormir en tus bellos. Esos son meros ecos que se quedan en nuestro pelo temblando. Pero algún día se irán con el viento,  tranquila, Julia.  O quizás no... Bueno sea así o no, da igual,  cuando alguien se quiera ir de tu vida se irá. Por eso ahora sé que no merece la pena vivir con miedo o intentar guardarme algo de ganas por temor de que en algún arrebato quedarme sin nada. Ahora sé cómo hacer para ser tú 100%, darlo todo en cada instante, dejarse llevar y vivir cada momento. Ahora sé que tú escribes tu camino, pero no el de los demás. Por suerte, por mucho que nos empeñemos hay personas que no están destinadas a estar en nuestras vidas. Y por eso, no me quiero quedar con nada, porque si va a estar a tu lado, qué mejor forma que regalándole cada día tu mejor tú. 

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