Impórtame. Hazme extranjera de mí misma

Es tan admirable como terrorífico, que a tu lado me hagas sentir como en casa, y a la vez como el país extranjero más bello al que por cobardía jamás me fui a vivir.
Como la vieja camiseta que a todos lados quieres llevar, y esos zapatitos nuevos que a todo el mundo le gusta estrenar.
Que a tu lado respiro profundo, y me falta el aire por la cosa de no gastar. Los lugares juntos que quedan por averiguar.
Tengo las cosquillas en la espalda al imaginar cuando vienes y me abrazas, y el miedo en el corazón por si algún día de mi vida faltas.
A veces prefiero que no vengas para no tener que decirte adiós aunque sea por unos días sólo. Y no creas que es porque los segundos a tu lado valen poco, aunque sepan a poco... Es que recuerda que tengo grabado en las heridas aún por cicatrizar, que hay gente maleducada que se va con un hasta luego y ya nunca más volvieron ni siquiera a hablar.
Todo el mundo odia las despedidas, pero creo que ahora podrás entender un poco mejor cuando no te suelto aunque quede tan sólo un minuto para que llegue el metro.
No será el último, lo sé, habrá miles de caminos, de trenes que me lleven a otro lugar, lejos de ti. Pero en cambio tan sólo uno me dejará a tu lado, para siempre.
Qué relativo es todo, y qué injusta la vida, unos tantos y otros tan poco.
Espero nunca en un despiste al cambiar la canción del reproductor, equivocarme de vía y alejarme de tu vida.
Tú que me subes a soñar al cielo y me bajas a jugar por debajo de cualquier sábana en menos de un segundo.
No dejes nunca que me equivoque, no dejes que me marche nunca del paraíso de tus brazos.
Por favor.

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'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'