Que cada día los miedos sean más pequeños, y la sonrisa más grande.

A veces pierdo la capacidad de escribir sobre el papel, de transmitir lo que siento, se me atropellan las palabras en la mente. Tantas cosas que decir a la vez que mi mano se agarrota y no puedo. Y es que no sé qué decir cuando tengo tanto que decir. A veces pierdo la capacidad de decir lo que siento cuando quiero. O quizás realmente nunca la tuve. Hasta lo más bello envenena si no se exterioriza, sino lo sacamos fuera. Es como si te tragases de un sorbo todos los suspiros, y se te quedasen atravesados en medio de la garganta, ni salen ni quieren volver a entrar.
Hay un fuerza superior a todas, no es amor ni pasión, ni si quiera música. Es la fuerza de alguien agarrándote, tirando de ti sin esperarlo. Te agarra, te supera a ti y a toda fuerza del destino. Fueses dónde fueses, no hay mayor campo magnético que el formado entre tu cuerpo y el suyo, ese formado por su arrebato de "ven, no te vayas", y tu parada cardíaca. Entonces en ese preciso momento, se unen la música y la pasión, empieza a sonar tu banda sonora favorita, que desde ese instante comienza a ser sus ojos en clave de 'ven' y tu cuerpo en clave de 'él'. Se detiene el tiempo por unas décimas de segundo, el tiempo desde que te roza hasta que ha conseguido por completo llevarte hacía él. Es poco, no te puedes resistir a sus manos, te agarren por dónde te agarren será suave pero avaricioso, como si tocase el mayor y más delicado tesoro. Y eso te gusta, porque aunque sea por unos instantes sólo, te sientes suya, lo sientes tuyo.
El reloj vuelve a andar. Comienza el proceso opuesto, tu camino te aleja de él, te separa de su verá. Y entonces es cuando todas las palabras quieren salir a la vez, mientras en tu mente sólo suena "no me sueltes nunca". Pero te suelta, y lo comprendes, sobrevivirás si justo después te vuelve a agarrar, pero esta vez del corazón, para decirte "no te alejes jamás". Con doble negación, una por ti, otra por mí. Y la afirmación la acaba formando el destino, al ver como dos niños se hacen mayores juntos, y sonriendo cada día más y mejor.

Comentarios

  1. Me encanta, creo que alguna vez nos ha pasado a todos, transmites muchísimo en tus palabras. Espero que te pases por mi blog.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Por favor, reiníciese.

Vueltas.