Para orquillas ya tengo tus manos.

Eres como las coletas muy altas en verano, es todo placer hasta que te sueltas la melena después de muchas horas porque ya ha agarrado demasiado.  Y te da un dolor intenso pero efímero en la cabeza. Tan efímero que se te olvida al rato ese dolor gratuito y vuelves a cogerte la coleta intentando volver a sentir esa primera sensación por tu cuello de escalofrío que te hace el aire al pasar y tu cierras los ojos deseando que sean sus suspiros diciendo ' ay, cuándo se la volveré a quitar'.
Quiero que me suspires, y me sueltes la melena

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