No quiero más recuerdos en vano.

Podré escribir las letras más tristes esta noche, pero me reservo para mis adentros la tristeza de un echar de menos lo invisible.
Afán por arrancarme de una vez los maltragos de recordar lo innombrable, de eso que nadie quiere y que todos saben que no debo recordar.
Y qué hago yo si este presente me cuelga la esperanza en esta noche a dos velas de ganas de salvarme.
Y qué hago yo si ese pasado caprichoso se ha puesto a llamarme en oculto para joderme las entrañas.
Esa mirada que se marca, esa voz que no es suya pero te habla de él  sin ser él y te araña. Dos copas de más que me amargan con migrañas.
La canción de aquel año que no era de nosotros pero lo recordábamos como nuestro. No encontrar sentido a tus propias palabras, y encontrarte a un viejo amigo que te llame dulce Ana, sin saber que estás en una noche amarga.
He de decir que intento evitar este momento, hablar escribiendo a un mundo de cuentos, en el que te arrepientes desahogándote por momentos, traicionando al cuerpo que te sostiene el alma cada día sin contar el momento, por recordar lo que no debes en este maldito sueño.
Lo siento, ojalá supiera superar todo eso, borrar de mi mente y dejar la experiencia en los huesos.
Lo siento.
No sé dejar de querer lo que en algún momento quiero, cuando quiero de verdad para mí no es un juego. Y es que lo siento.

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