Recordarte es latir.

Pesa más cuando se escapa,
como la brisa entre los dedos
cuando con todas tus ganas
intentas guardar el recuerdo del mejor verano.

Duele más cuando se marcha,
como el sueño de niña que ya cumpliste y
de tu corazón se apaga.
Cuando el silencio se forma entre nosotros
- y entre medio -
no te encuentro los labios,
no hay ningún beso.

Es que la soledad que más araña
es cuando teniéndote cerca, te marchas...

Pero cuando creía que te habías ido, nos reencontramos por casualidad en los pasillos.
La vida nos da otra oportunidad para despedirnos,
para comernos a besos en un `hasta luego´por si acaso por el camino nos perdemos.

La vida nos da otra oportunidad para vivirnos,
vuelve pronto,
y seamos juntos
la causa de nuestro destino.





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