Ave Manía Purísima.

Encender la radio desesperada, por no saber donde esconderme para respirar mi melancolía tranquila.
Muchas fotos viejas llenas de alegrías pasadas, en un ambiente cargado de estrés retroalimentado.
Busco eso que los fumadores conocen como un cigarrillo en 5 minutitos de descanso, cuando lo único que conozco del tabaco me lo explicaron unos labios ajenos.
La necesidad de ansiar la tranquilidad, poder vivir en paz, sin que todo me haga saltar como una salvaje en rabia. Alguien que sea esa droga adictiva que me baje los humos sin bajarme las bragas. Tan solo una caricia, una mirada, un susurro al oído. Que me enseñe que el silencio existe dentro de su respiración.
Maldita la maldición de la raza humana que no sabe apreciar nunca lo que tiene hasta que lo pierde o lo ve alejarse a lo lejos, joder.
Quiero gritarle al universo muy fuerte que soy idiota por vivir así, queriendo hacer tanto y lo único que hago es perder el tiempo pensando en lo que no hago y cuando lo hago malpensando; a ver si es verdad eso de que en algún lugar muy muy lejano alguien alguna vez me escucha y aprende de boca ajena y no sueña con volar, sino que vuela.
Ojalá algún día cumpla y tache todas las tareas de las mil listas que hago a la semana, o que al menos cumpla el leerlas, no olvidarlas nada más redactarlas. Tengo el vicio tan quemado, que me autoexcuso con una frase que escuché una vez en no sé dónde, que decía 'ojalá nunca cumplas todos tus sueños, para que nunca dejes de soñar', o algo así. Muy bonita sí, pero que la mejor poesía es la que no tiene rima con la vida, sino con el corazón. Yo le pongo tildes hasta a los suspiros cuando estoy sola creyendo que es lo que quiero pero en realidad es que estoy a tope ya de echar tanto de menos.
Recuerdo cuando jugábamos a buscar nuestros propios paraísos, porque el dinero no nos llegaba para viajar a aquellos que las revistas de viajes mostraban. Era bonito creer que aquello nunca acabaría y que el edificio jamás lo derrumbarían, y el caso es que jamás lo pensé, y por eso la azotea echó a volar con el humo que desprendía su vecino del tercero, para no acumular más gotas de lluvia ni de lágrimas, ni ver a ninguna pareja más jugando a ser felices mientras me levantabas la falda.
Hay oraciones que no necesitan de rezos comunes para que tengan más fe que cualquiera de la más fiel religión. Hay oraciones que son costumbres, una mirada, un pensamiento diario, un beso al día, tan solo eso basta para que dos personas puedan recordarse para siempre, estén dónde estén, y pase el tiempo que pase. Oraciones que ayudan a creer en ti, en que así tu memoria no te fallará y hasta en las situaciones más penosas te ayudará a sanar las heridas para vivir en paz.
Quiero sentir el espíritu más santo cuando nuestros cuerpos sean uno, que la salve más bella se cree de ellos, quiero que seas mi oración para toda la vida.

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'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'