'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'

Desde siempre perder un tren me produjo ansiedad. Aunque el altavoz con voz de señora me intente calmar veinte minutos después que otro se aproxima hacia aquí. Nada es igual que otro en esta vida, todo es diferente, cada uno a su manera, con decenas de vivencias en su interior escondidas. Nunca se me dio bien perder algo y quedarme como si nada. Llevo a la espalda atravesándome el corazón, cada paso de quien ha recorrido un poco de mi vida al lado dejando huella. Quién dice al lado dice dentro de mí. No conozco el verbo olvidar, a veces me gustaría para no serle infiel a mi presente, y dejar de recordar lo pasado, mientras lo que tengo delante, se me escapa entre las manos. Veo como se esfuma el día, como las horas se van quemando bajo este sol de verano y se van convirtiendo en cenizas. Me gusta mirar las cosas simples, a otras personas e imaginar ser alguna de ellas, y ver cómo sienta la vida con otros zapatos puestos. A veces me pregunto cómo de infelices son aquellos que entienden lo que significa aburrimiento y viven invocando a un viernes eterno, con lo bonito que son los días entre semana y las de horas que le faltan a mis días para sentirse mi alma dichosa, querida y realizada. No encuentro la salida para huir de esta mente inquieta incapaz de estar aquí y ahora al cien por cien. Que alguien me eche el ancla a su ladito, y a la orillita de alguna playa de Cádiz nos sentemos a oler la brisa que trae cada ola, y escuchar las mil historias que nos trae el mar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Por favor, reiníciese.

Vueltas.