Cambios de tiempo.

Esta noche la lluvia me acompaña, matando el silencio que reina por mi hogar a estas horas, marcando que se aproxima la llegada de la temporada más melancólica de todas.
Las heridas del pasado regresan con el cambio del tiempo, le acabamos echando la culpa a él que siempre se nos escapa de las manos y corre más que nadie, y siempre huye sin dar la cara.
Toda lesión apagada o calmada se acentúa ahora, para que no seas capaz de olvidar lo que aquel maldito día te pasó al caerte, al tropezar, al fallar, al fracasar. 'Eso será el cambio del tiempo' que no tiene suficiente con matarnos lentamente que viene a restregárnoslo por el alma en cada cambio de estación,  en cada borrasca inesperada de nostalgia, en cada anticiclón que se marcha. Los sentimientos se acentúan aún más, cómo si ya no fuese suficiente sentir una vez cada dolor. Y cuando llorar no consuela, le nacen nuevas estrías a mi corazón. Una por cada pena, por cada fracaso, por cada amor.
Tengo heridas que escuecen, otras que pican, otras que simplemente duelen sin más motivo. Y hay noches que se clavan en el alma, y no quieren salir.

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