Llegó el otoño, y sus matices de marrones, rojos y verdes apagados que inspiran a la melancolía, e invitan a perseguir ese sol que hace unas semanas evitábamos.
Las pieles se enfrían, anhelamos el calor de otro cuerpo que nos sanen las heridas. Hasta los cantos de los pájaros se tuercen conscientes de lo que viene, hasta amanece más tímido el día.

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