La vida es bella.

La fuerza es cantar y sonreír en medio de la guerra:

La fuerza tiene más de dos deos de frente cargados de experiencia, dos piernas musculosas sobre las que sostenerse, dos brazos guerreros con los que luchar, la mirada con resquicios de miedo y tristeza, pero fija en su objetivo principal: sobrevivir y sabervivir.
La fuerza se levanta cada día para prepararle el desayuno a sus princesas y no se acuesta sin el beso protector lleno de ternura en la frente a cada una de ellas.
Sigue cada mañana el mismo camino de casa al trabajo y viceversa, pensando cada día en mil ideas nuevas que regalarse a sí mismo y a ellas.
La fuerza es no llorar delante de tus hijos cada día cuando tienes partido el alma;
seguir viviendo sin la que fue tantos años la razón de tu existir, no arrancarte los recuerdos a golpes sino disfrutar de ellos porque es lo único que te queda de aquel pasado feliz.
La fuerza tiene un par de cojones para abandonar lo poco que tiene y tirarse al vacío en busca de una vida nueva y plena que le dé lo que necesita. Es innovar entre tanta muchedumbre sin importar el qué dirán, es callar las palabras necias con tu silencio, comerle los morros a la sociedad.
La fuerza es un joven que no tenía suficiente con luchar por su vida, que decidió ponerle voz a todos aquellos que no pueden llegar hasta el final en pie, que caen por falta de esperanza. Es un reto de autoempatía porque mañana puedes ser tú. La fuerza es admirable y maldita, no llega hasta que estás en las malas, se esfuma por floja si la vida te ofrece un sendero de rosas. Pero cuando la fuerza pasa por tu vera nunca pasa desapercibida, el brillo de sus ojos es distinto a todos los demás, de esos que nunca se olvidan, una vez que llega a tu vida, es como montar en bicicleta, aunque te cayeras mil veces para conseguirlo, jamás dejarás de saber hacerlo.
Alguien dijo que jamás se escarmienta por boca ajena, y yo creía que era verdad hasta que conocí a algunas personas que llevan por apellido 'Fuerza', y aquí estoy cada día aprendiendo a lamentarme menos por las cosas irrelevantes aunque molesten, y valorando más lo que otros perdieron cerca de mí y yo tengo la suerte de mantener: mi familia, mi salud y mi vida.

No importa lo tarde que creas que sea, mejor tarde que nunca.

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'Dame vida, toma el tiempo, que me ahoga.'