Navegando por mil recuerdos, me pregunto cuándo llegaré a tierra firme.

En el silencio cientos de pensamientos se convierten en coches de choque, compitiendo a ver quién da más fuerte, aún sabiendo que ninguno lleva una dirección cuerda.
El silencio me quema la mente, me genera dolor de cabeza, me apaga las fuerzas que tanto me cuesta ganar.
El otoño se va agotando, casi no quedan hojas en las ramas de mis árboles, cada día la noche llega antes y es más cerrada, como mi corazón al ver que en ella tú no estás.
Este invierno promete ser duro y eterno, demasiados vacíos que añorar.

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