Sin cita previa.

Anhelar sin mirar, mirar sin tocar, tocar sin  besar, besar sin parar. Abrazar con todo.

La complicidad en nuestros ojos llegó antes que nosotros a esta historia, y nunca se irá aunque tú no vuelvas como lo hacías.
Manos con prisas que acarician justamente donde tiene que ser, ni más ni menos. Te detienes de vez en cuando a sentir mi corazón y preocuparte por cómo estoy. Contesto un bien temblando con la excusa que ya sabes, me tapas mientras pienso que por un momento no me importa cómo,  porque contigo estoy.
Jugamos a ver quién hace reír más a quién, y tu siempre ganas. En un duelo de miradas me derrotas, con ese verde esperanza por bandera. Tú fuego, yo hielo, me dejo derretir entre tus brazos. 'Haz lo que debas de hacer' si de todas formas, siempre dejas huella.

La resaca de tu presencia durará lo de siempre, unos días más o unos menos, pero volverá a pasar, me acordaré cada día de no pensarte mientras eres feliz con la que nunca me nombras, una vez más, volverá a pasar.

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