A solas, me atrapas.

Escribir es la medicina que escuece y cura las heridas, a la vez. Será amor por ella, o simplemente vocación por exprimirme las entrañas.
Me siento tantas veces culpable por no cumplir lo que digo, por no hacer lo que pienso, por luchar en mi interior conmigo misma... que me estoy destruyendo y reconstruyendo, a la vez. Será inconsciencia o exceso de ella, lo cierto es que me marea el pensar porque no sé ponerle límites a mis pensamientos.
No comprendo nada, cuanto más crezco, menos creo saber, más cosas me sorprenden, para mal y para bien.
He borrado de mi mente tantos mensajes para ti, que cuando tengo delante el único papel que podrás leer algún día, no sé que decirte. No sé si llamarte cobarde o valiente, por ocultarte tras ese tú desconocido, que creo pensar que se resiste a ver la realidad, cuando soy yo misma la que no consigo creerme la única verdad: estamos separados porque queremos.
Quien me conozca de verdad, comprenderá lo que hay aquí encerrado entre cuatro paredes virtuales de la pantalla donde escribo y donde me lees. Quizás por eso no gusto, aburro o no llamo la atención, porque sólo escribo lo que siento y lo que vivo en mis adentros; no me ando con rodeos, mi única intención es soltar todo lo que llevo dentro.
Y por eso sé que no me equivoco al decir, que quien no quiera saber de mí, no teclea la dirección de esta página para asomarse a mis precipicios, no continúa hasta el final de mis historias. Sabes que te puede doler lo que escriba, sabes que escondida tras esta máscara no me silencio ni una. Y quizás algún día cuando te creas lo suficientemente fuerte y pienses que todo lo nuestro está enterrado en tus adentros, te pique la curiosidad tanto que cometas el error de llegar a esta línea, y me sientas cerca de nuevo. Pero no me pillarás en línea, quizás ya no esté despierta, me cansé de esperar que me quemara tu fuego estando pegada a ti, mientras tú pensabas que por estar lleno de pólvora esperando estarías haciendo lo correcto. Y que así sin más volvería a encenderse nuestro fuego. Quizás cuando te des cuenta ya sea tarde. Entonces yo ya me habré ido.
No comprendiste bien que te necesitaba conmigo sin que te llamase. No comprendí que ya te habías marchado antes de dejarme.
Sé que te querré toda la vida, y que ante ti siempre seré débil. Sé que cuando quiero de verdad, es para siempre; y lo doy todo, y reinventarte hasta sentirte de nuevo llena cuesta su tiempo.
Quizás ese sea mi castigo hasta que aprenda a diferenciar la pasión con la que siento todo lo que forma parte de mí,  a la pasión por vivir la vida presente sin buscar causas ni consecuencias al simple acto de sentir.

Hola.
Ojalá te hubieras arrepentido cuando estábamos a tiempo.
Te quiero.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Por favor, reiníciese.

Vueltas.