El arcoiris es la esperanza de la nube en plena tormenta.

A él sólo le queda la culpa de no amar, y yo aquí sola amando por mi culpa...
He dejado hasta de respirar, y él se toma un descanso a esta batalla de titanes del corazón. Me he visto desnuda en el campo de dudas peleando a pulmón abierto, por salvar nuestros recuerdos que ruedan en paños de seda, entre piedras con cortan tanto como tu desamor. Hasta mi cerebro se ha marchado esta tarde, y me ha dejado un dolor tan grande en la cabeza que si no supiera que algún día va a volver, me la cortaría. Las entrañas están abiertas muertas de hambre del aroma de tu piel. Ha habido un leve instante en el que parece que mis yemas de los dedos la han rozado; una parte de mí siempre estará con nuestro pasado. Nunca sé en qué tiempo vivo, pero como decía un tal Julio: a mí todo lo que me ha sucedido, me ha sucedido ayer; anoche a más tardar. A flor de piel viven todos mis recuerdos, acumulándose y tropezándose unos con otros como niños en el mostrador del kiosko para comer su chuche favorita; la pasión de la vida. Y no voy a borrar nada, me niego a soltar ni uno de esos recuerdos por el camino, todos forman parte de mi ser, cosen mis heridas y mi piel.
Y tú también te marchas hablándome de un futuro en el que quizás volvamos a estar juntos. No existe el futuro sin presente. Si el futuro es ya en el próximo minuto, y no te veo de camino para besarme y tumbarte aquí conmigo. 

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