lunes, 20 de marzo de 2017

Por mis cojones.

No puedo evitarlo, lo intento una y otra vez, pero no hallo la manera de conseguir el equilibrio. La vida se tambalea cada día en algún punto del mundo, la muerte está presente siempre, al igual que la vida, unas veces más cerca y otras más lejos. Y esta maldita invulnerabilidad ilusoria con la que nacemos los que tenemos la suerte de tener todo lo imprescindible para vivir y más, me está matando.
Cómo puedo encontrar la forma de ser feliz  haciendo la vista gorda a todo lo malo que pasa a mi alrededor, en este mundo, unas veces más cerca, otras más lejos.
Miradas de apoyo y consuelo que se cuelan en medio de risas despreocupadas, lágrimas reprimidas bajo el sonido de una canción, espejos que reflejan la vergüenza y esconden el dolor, una madre viuda, unos niños huérfanos, demasiadas exigencias juntas, la suerte está muy mal repartida. Enfados con las injusticias de la vida que pagamos siempre con los que menos culpa tienen y con los que más nos apoyan, los que tenemos cerca.
Por más que lo intento no lo consigo, pero resistiré.
Deseando que poco a poco se vaya el invierno de este cuerpo, y se instale la primavera en esta piel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada