Palabras vacías,
palabras que hieren,
palabras que remueven,
silencios eternos,
canciones sin vida,
oraciones aprendidas
huecas de esperanza,
dudas abiertas,
cuestiones amargas.

Lucha insignificante por quien sufre más. No habrá ganador aparente, el único que ha  perdido de verdad es quien se marchó sin quererlo al más allá.
Qué mal repartido está el mundo, unos gozando de demasiadas certezas y otros comidos por dudas eternas.
Está pasado de moda dar las gracias, lo que se lleva ahora es quejarse hasta por nada.
Cárceles de caricias retenidas por el qué dirán, descampados de mentiras sucias que ya nunca más dirán la verdad.
Mi intención no fue remover heridas, sólo no callé lo que sentía, no hay que avergonzarse de sentir la vida ni de amar.

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